Asociación Civil Pro Niño Intimo

REPORTAJE SOBRE FUTBOL DE LA CALLE

El fútbol de la calle les dio otra oportunidad

(Reportaje publicado en La República, diario de circulación nacional en Perú a propósito del I festival nacional)

Una historia de vida en el Callao. Menores en riesgo transformaron sus vidas gracias al “tercer tiempo” que les ofrece el fútbol callejero. Hoy ya no frecuentan pandillas y ocupan su tiempo en practicar el juego limpio. Saben que ganan más actuando bien.

Luis Velásquez C.

reportaje

Hace tiempo que a Yovanna dejó de importarle las burlas de sus amigas. Nada es más importante que su grupo de fútbol de la calle y las pichangas que arman en la única losa deportiva de Puerto Nuevo, el barrio más bravo del Callao. Ahí pasa el día, jugando y participando en aquello que todos llaman el “tercer tiempo”.

Las chicas de su edad otra vez se acercan y están hablando de ella. Yovanna Guerrero levanta los hombros, se da vuelta y corre tras del balón. Las muñecas nunca fueron su pasatiempo favorito.

El “tercer tiempo” no es un momento de suplemento para seguir dándole a la pelota. Es más bien una oportunidad que tienen estos chicos para aprender valores y hablar del futuro que les espera si sucumben a las tentaciones y peligros que los rodean en Corongo, Ciudadela Chalaca, Chacarita, Puerto Nuevo o Santa Marina.

Yovanna lo sabe y siente miedo de solo imaginar lo que sería su vida si cae en manos de alguna pandilla, la prostitución o si acepta probar aquello que muchos en Puerto Nuevo consumen en la esquinas.

Adiós a las maalas juntas

Participar en el “tercer tiempo” ha convertido a Yovanna y a sus compañeros de la Asociación Los Pioneros en chicos distintos. Se han alejado de las malas juntas y han decidido dedicar su tiempo libre, que es lo que les sobra a estos adolescentes, para reunirse y aprender oficios, actuación y música.

Todo esto les sirve luego para ayudar económicamente en el hogar, pues tienen esa responsabilidad mientras no regresen a la escuela a terminar los estudios.

Pero curiosamente cuando los conocimos no era el futuro o los peligros que los rodean lo que preocupaba a Los Pioneros. Tenían otra cosa en mente: un campeonato en el que se medirían con chicos como ellos, llegados de lugares tan lejanos como Cusco, Pisco y Chimbote.

Por eso entrenaron en la cancha y fuera de ella. Querían cumplir un buen papel en el Primer Festival Nacional de Fútbol de la Calle. Sabían que no bastaban los goles y por eso el “tercer tiempo” era importante. Lo comprobaron el día del campeonato. Y aunque no campeonaron, cumplieron un digno papel.

“Los Pioneros ya no decimos lisuras en la cancha, no jugamos sucio y ayudamos al rival cuando está caído o cansado”, dice Jesús Livia, delantero del equipo chalaco, quien encandiló a todos con un pegajoso reggaetón el día del festival.

“Le letra habla de un muchacho que cayó en el mundo de las drogas y luego contrajo sida por no tener control, por andar en malas juntas y vivir el momento, sin pensar. Esa es la advertencia que quiero dar”, explica Jesús, quien admite que las tentaciones están a la vuelta de la esquina en el Callao. “Pero tuve la fuerza para decir no y ahora me respetan, igual que a mi hermano Ángel y mis amigos de Los Pioneros. (Las pandillas) nos miran desde lejos, nos saludan y ya no se meten con nosotros”.

Augusto Malpartida, representante Ejecutivo de la Asociación Civil Pro Niño Íntimo, entidad gestora y promotora de este evento, explica que, en efecto, los goles en un campeonato de fútbol de la calle como este no son lo más importante.

“Lo que importa es el juego limpio. A veces gana el equipo que metió menos goles pero que se comportó mejor en la cancha”. Y eso es lo que hizo el equipo de Villa El Salvador, que se alzó con el título.

Desde lejos vengo

Los muchachos de Cusco no conocían el Callao. Habían oído que hay lugares peligrosos, pero dicen no temerles a los chicos que vienen representándolo. “Nosotros venimos a demostrar que estamos en contra de la violencia y les daremos la mano a todos los que enfrentemos en la cancha”, señala (en quechua) José Luis Valdez, capitán del equipo formado en el distrito de Huayllarccocha, a una hora del Cusco.

Y como prueba de que no le temían a ningún rival, su equipo trajo a cinco chicas. “A lo único que le tengo miedo es a perder el respeto a mis semejantes”, dijo Janet Quispe, quien se vistió de ñusta y jugó con ojotas el día del campeonato.

Las bases

Las bases de este singular campeonato mandan a que se califique con puntos los goles, pero también el respeto y el compañerismo. Además,cada equipo deberá tener por lo menos una chica en la cancha.

Los goles de la chicas valen el doble (10 puntos). También se califica el respeto a las normas de convivencia (10 puntos), solidaridad (10 puntos) y colaboración (10 puntos). Otro detalle importante: en la cancha no hay un árbitro, sino un mediador.

Rivales y amigos

Cualquiera que viera a Los Pioneros con sus pares de Pisco o Villa El Salvador pensaría que se conocen de toda la vida. Si hasta parecen hermanos. Pero no, lo que pasa es que tienen historias parecidas. Casi todos provienen de hogares disfuncionales, de zonas pobres donde hay violencia, drogadicción y alcoholismo.  Por eso se entienden y respetan.

 

Porque el fútbol sirve también para eso, pues cuando los goles no son suficientes quedan los valores, la solidaridad y el respeto. Estos chicos lo demostraron en los días previos al campeonato, al participar en talleres y jornadas de interacción.

Y en noviembre volverán a demostrarlo, cuando se enfrenten en un nuevo festival de fútbol de la calle.

Datos

PRIMERA VEZ.
El Primer Festival de Fútbol de la Calle se realizó en la UNI y participaron 14 equipos.

PREMIOS.
A cada equipo participante se le entregó premios y el ganador podrá ser candidato a representar al país en el próximo Mundial de Fútbol de la Calle, en el 2010.

AYUDA SOCIAL.
Cada equipo participante representa a una asociación de ayuda social que realiza labores de rescate infantil y juvenil.

Herramienta de resocialización

El fútbol de la calle utiliza el modelo de educación Deporte-Vida que es empleado en otros países para recuperar a jóvenes en riesgo. Es un tipo de educación que convierte el fútbol, el arte y la cultura en herramientas pedagógicas para resocializar a los jóvenes.

Actualmente existen dos escuelas: en Pachacámac y Villa El Salvador, donde se enseña a los chicos a recuperar el liderazgo y se inculca el emprendimiento. A estos centros comunitarios acuden diariamente cerca de mil menores.

En el 2006 una delegación peruana participó en el Festival Mundial de Fútbol Callejero realizado en Alemania.

La asociación civil Los Pioneros, del Callao, tiene 31 años. Trabaja con niños y adolescentes en riesgo, especialmente aquellos que viven en Puerto Nuevo.

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